[Testimonio leído en nombre de ACO en las exequias de Pilar Malla] “Un joven trabajador vale más que todo el oro del mundo”. Esto decía Joseph Cardijn, fundador de la JOC (Juventud Obrera Cristiana) en 1925 y según decía Pilar, uno de los puntos de referencia a lo largo de su vida. Hoy podríamos traducir esta frase por “Un menor no acompañado y sin papeles vale más que todo el oro del mundo”. Para el caso es lo mismo.
Este es el espíritu que Pilar conoció de muy joven en la Barceloneta, en un grupo de la JOC, y que la impulsó a aceptar al reto de marchar hacia Francia, en 1957, para trabajar con emigrantes españoles, que hacían trabajos pesados y poco valorados y vivían en barracones. Toda una aventura que la llevó a marchar sin seguridades, a hacer de intérprete, a servir como sirvienta sin hacer aspavientos, y finalmente a convertirse en una experimentada trabajadora social. Sin miedo.
Allá, en Francia, Pilar pasó de la JOC a ACO, la Acción Católica Obrera. La versión adulta (o esto intentamos creer) de la JOC. Y en ACO de Barcelona ha continuado hasta el final, con un gran amor por la gente de su equipo.
Pilar decía que en ACO había aprendido la dignidad de la clase obrera, la conciencia que la beneficencia puede hacernos más dependientes que no libres y que por lo tanto hay que ir mucho más allá, la confianza en cada persona y la esperanza que cambiar el mundo es posible desde la sencillez y el compromiso. Esta valoración de la pequeñez, dignidad, autoestima y capacidad de transformación es lo que ella ha vivido y ha transmitido siempre en todas partes donde ha vivido.
Dejadme decir que a mí, como a muchos de vosotros, Pilar siempre me ha parecido una persona extraordinaria. Pero también que con su manera de hacer y su testimonio ha conseguido que otras muchas personas, que no somos extraordinarias y que directa o indirectamente ha tratado en la vida, vivieran esta dignidad, esta conciencia, esta confianza y esta esperanza, como un patrimonio común.
Hace un par de años Pilar nos decía en ACO que en las actuales circunstancias, que inducen a un pesimismo general, no sabía mucho qué teníamos que hacer, porque todo cambia muy deprisa. Pero que el mandamiento del amor en definitiva es el único que vale. Y que esto siempre aporta esperanza.
Pilar, ruega por nosotros. Que sepamos vivir con tu alegría, tu creatividad, tu amor, tu coherencia y tu libertad.





