En el número anterior estrenamos la sección “Vidas que son levadura” con el propósito de hacer visibles al conjunto del movimiento el testimonio silencioso pero profundamente fructífero de militantes que son un referente: pudimos conocer mejor a Carme Gomà, de la zona Montserrat, y en este número, a Fina Faidella, de la zona Barcelona Norte. Carme y Fina tienen en común, como tantos otros militantes, que encarnan vidas extraordinarias desde la discreción, muy fundamentadas en la fe, en el compromiso comunitario y en la generosidad radical especialmente hacia los más pequeños, los preferidos del Padre.
Todo esto entronca con la aportación que M. Lluïsa Geronès Estrada nos regaló al inicio de la Pascua de ACO en que nos decía que “en los pequeños actos está la salvación del mundo”. Esta gerundense se situó en una línea paulina, de esperanza a pesar de la desesperanza, de fortaleza a pesar de la debilidad: “Saco la fuerza de la fragilidad y la defensa ante las injusticias. Cuanto más frágil eres, eres más fuerte, cuanto más enfermo, cuanto más experimentas que eres cojo, cada vez eres más fuerte en la debilidad.” Porque, efectivamente, es en esta vulnerabilidad intrínseca que todos podemos reconocer que Jesús nos sostiene, que el Espíritu nos inspira un empujón que nos ayuda a hacer el bien, que podemos sentir como el Padre mira amorosamente este renacimiento nuestro.
En este número que coincide con el primer cumpleaños de la muerte del estimado hermano papa Francisco y en que nos hacemos conscientes de su enorme aportación, que tenemos la misión de mantener viva, podemos saborear varios artículos que son pequeños granos de mostaza que nos reafirman en el camino de Jesús y que hacen Reino, hoy y aquí: la Renta Básica como un camino para resolver la desigualdad y la pobreza enquistadas, el deber de cuidado de la Casa Común que nos propone Josep M. Mallarach, revisar dónde ponemos el corazón-el tiempo, la generación de presbíteros que han cumplido cincuenta años de su ordenación y que para muchos han sido un espejo del Evangelio, o la mirada amorosa a la pobreza que tienen los pradosianos.
Quedémonos con esta cita de Virginia Woolf que aportó M. Lluïsa: “¿Qué sentido tiene la vida? Esto era todo: una sencilla pregunta; que con los años se hacía más acuciante. Nunca se había producido la gran revelación. La gran revelación quizás no llegaría nunca. En su lugar había los pequeños milagros cotidianos, las iluminaciones, pequeñas luces que de repente iluminaban la oscuridad.”
* En este sentido, os recomendamos un libro-militante que acaba de salir publicado y editado por Rafael Díaz-Salazar, Francisco. Con los movimientos populares del mundo (Desclée de Brouwer, 2026). Se presentará el 11 de junio en Cristianismo y Justicia.




